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Un momento de la manifestación del 19-J en su camino hacia la plaza de Neptuno, en Madrid. / Beatriz Raposo
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Cuarto Poder / Irene Lozano.- Parecía aquel termómetro que se me rompió de pequeña. En el suelo quedaron esparcidas decenas de gotitas de mercurio. Despacio, con mucho cuidado, había que ir rodándolas con el dedo para agruparlas: la gota de Aravaca, la de Colmenarejo, la de Batán, la de la Prospe. Por el camino, al ir desplazándose las gotas, se les adherían briznas aún más pequeñas: ciudadanos en grupos de dos, ocho o doce personas que esperaban en una esquina para sumarse
Ayer por la mañana en Madrid, el 15M resultaba un imán que atraía a cientos de ciudadanos a su paso: la gota de Las Rosas, la de Torrelodones, Arganzuela, Chamberí. Y en cada gran plaza de intersección, una nueva emoción: la bola se duplicaba de golpe, se triplicaba. La gota de Leganés-Getafe-Fuenlabrada confluía con la de Debod-Oeste-Moncloa en la Puerta de Toledo. Aplausos, gritos de júbilo, silbatos ardiendo. La bola crece y crece.
La cabecera va mutando, pero la reivindicación permanece: no al pacto del euro, no a los recortes sociales, no al desempleo ni la precariedad, no nos representan, y “vuestra crisis no la pagamos”. Por la Ronda de Valencia, tambores, palmas, bailes. Los lemas se parecen a los de otras manifestaciones del 15M, salvo por las pancartas contra la violencia y un nuevo grito: “No somos violentos, somos divertidos”. La movilización está tan organizada que los encuentros de las distintas columnas se van ajustando al horario previsto.
Pues si que hay perroflautas en Madrid, pienso cuando ya se ve una multitud que abarrota la Ronda de Valencia. Y me dispongo a hacer algunas entrevistas para confirmar el carácter marginal de los indignados. Carlos, 51 años, profesor de pintura: “Estoy aquí contra esta clase política al servicio de las grandes esferas de poder, los bancos, las petroleras. Y también contra los medios, que son cooperadores necesarios”. Juan Manuel, 52 años, traductor de inglés e impulsor de la Comisión de Limpieza de Sol: “La primera noche yo era el más viejo pero luego ya no. Soy parte del 15M, me siento identificado”. Un mes después, personas de todas las edades marchan hacia Neptuno, familias enteras, con niños, sin miedo. Katty, 32 años, comercial, consulta las redes sociales para saber qué ocurre en otras zonas de Madrid: “Está todo muy tranquilo”. Lo confirma Guillermo, de la Comisión de Respeto de Leganés: “No hemos tenido ninguna anomalía en todo el camino. Se ha coordinado bien lo del tráfico y la policía ha colaborado”.
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